BENEFICIOS DE LOS INSECTOS

BENEFICIOS DE LOS INSECTOS

¿QUE BENEFICIOS TIENE COMER INSECTOS?

Hoy en Ento Fit Food os traemos una publicación de CuídatePlus, el cual es el portal de referencia en prevención y educación en salud, pilares indispensables en la sociedad actual, editado por  Unidad Editorial Revistas, S.L. con el aval de Diario Médico y Correo Farmacéutico.

La entomofagia o consumo de insectos arácnidos o artrópodos en general cuenta, además, con el beneplácito de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que ha evaluado sus beneficios ambientales, sociales y para la salud.

Tal y como señala María Auxiliadora Dea, coordinadora del Grado en Nutrición de la Universidad CEU Cardenal Herrera, comer insectos puede considerarse una moda en países como España, pero es “un hábito que siempre ha estado presente en la conducta alimentaria de los seres humanos en algunas regiones de nuestro planeta”. Zimbawe, México, Tailandia, Japón o China son algunos ejemplos.

Beneficios de los insectos

Aunque no te animes a probarlos, tal vez cambie tu opinión sobre quienes sí lo hacen cuando conozcas los beneficios atribuibles al consumo de insectos.

1. Ayudan a preservar los recursos del planeta

La preocupación por el futuro del planeta impulsa, según Dea, el interés por “encontrar nuevas fuentes de alimentos con un gasto mínimo de recursos”. En ese terreno, la eficiencia de los insectos es indudable, ya que para conseguir 1kg de insectos comestibles es suficiente con utilizar 2kg de alimentos, mientras que para obtener 1kg de carne se requieren 8kg de alimentos. Además, “los insectos se pueden alimentar de residuos alimentarios o humanos”, apostilla la experta.

De Lamo añade que es muy posible que, en el futuro, más que una moda, los insectos sean una necesidad: “Se calcula que para 2050 los requerimientos de proteína serán un 50 por ciento superiores a los actuales y el sistema que tenemos de obtención de proteínas no será suficiente para alcanzar esta nueva demanda”. Los insectos serían una alternativa más, que se añadiría a otras fuentes de proteína, como las algas o la denominada clean meat (carne artificial o cultivada).

Otro de los objetivos relacionados con la sostenibilidad es la mejora de la alimentación animal. De hecho, la profesora comenta que se han hecho “estudios con el salmón atlántico, alimentándolo parcialmente con extractos de larvas de la mosca negra”.

2. Tienen un alto valor nutritivo

Los insectos son ricos en proteínas, grasas (especialmente, poliinsaturadas, omega 3, 6 y 9) y micronutrientes como hierrocalciomagnesio, fósforo, manganeso, selenio y zinc. “Los insectos proporcionan proteínas y nutrientes de alta calidad en comparación con la carne y el pescado”, declara Dea. “También son ricos en fibra, por lo que mejoran el tránsito intestinal”.

En cuanto a las proteínas, subraya que “el contenido proteico medio es del 50 por ciento, muy superior al de los animales de abasto tradicionales”. La carne de cerdo presenta un 16,6 por ciento de proteínas, la ternera un 21 por ciento, el cordero un 15,6 por ciento y el pollo un 19,9 por ciento. Asimismo, apunta que “la calidad de las proteínas de los insectos es similar en cuanto a aporte de aminoácidos a la proteína de soja”.

También se aprecian diferencias en el contenido de hierro. Así, por ejemplo, se calcula que las orugas mopanas pueden llegar a tener de 37 a 77 mg de hierro por 100 g de producto seco, mientras que la cantidad en la carne de ternera es de unos 6 mg por 100 g de producto seco.

Hay que tener en cuenta que la composición nutricional variará según la especie de insecto y también en función de la fase metamórfica de consumo. “Los insectos pasan por diferentes fases metamórficas; por ejemplo, del gusano de la harina, Tenebrio molitor, nos comemos sus larvas adultas, pero para obtenerlas necesitamos escarabajos hembras y machos. Las hembras ponen los huevos de los que salen las larvas y, una vez son adultas, se convierten en pupas y estas, a su vez, en escarabajos”, explica De Lamo.

3. Poseen una gran versatilidad gastronómica

Hay más de 1.900 especies comestibles de grillos, hormigas, saltamontes, escarabajos, termitas, orugas… En muchos países se consumen enteros o molidos (en forma de polvo o pasta) y se pueden incorporar a otros alimentos. Dea enfatiza la necesidad de cocinarlos bien, pero la forma de hacerlo puede variar: “Fritos, estofados, cocidos, guisados, hervidos o asados”.

De Lamo refiere que los insectos enteros se pueden encontrar “tratados térmicamente y condimentados con especies para su consumo directamente como snacks –como si fueran frutos secos o chips vegetales- y pueden ponerse como ingredientes de diferentes preparaciones culinarias, como ensaladas o pizzas”.

También se pueden comprar las harinas, principalmente de grillo, saltamontes, gusano de la harina y gusano Buffalo en tiendas on-line y en algunos supermercados. “Es importante mencionar que no se comportan tecnológicamente como harinas de cereales”, apostilla la experta de la UOC.

4. Sus riesgos para la salud son mínimos

“En general, los insectos tienen menos riesgos para la salud que otros alimentos”, asevera Dea, que resume los posibles peligros en tres: que contengan antinutrientes como los oxalatos, los fitatos o los taninos; que presenten alérgenos y que tengan restos de pesticidas.

De Lamo añade que, “en principio, los insectos que se consumen en Europa (larvas, grillos y saltamontes) no tienen microorganismos patógenos o virus que puedan afectar a los humanos”. En este sentido, la pregunta clave a la que habría que contestar es si, en caso de que se contaminasen con patógenos humanos como la Salmonella, podrían transmitirlos. La experta aclara que “todo esto se está investigando porque se van a crear granjas de insectos”. También preocupa la posibilidad de que los insectos acumulen metales pesados.

En todo caso, Dea considera que son aptos para todas las edades y “están especialmente indicados en niños para completar dietas nutricionalmente deficientes”.

Respecto a la creación de granjas, la profesora de la Universidad CEU considera que la cría de insectos “puede generar oportunidades empresariales tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados”.

 

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